Cómo elegir uno
Las preguntas que hay que hacer antes de firmar. Valen para nosotros igual que para cualquier otro, y puede que en alguna nuestra respuesta no sea la que esperas.
Los conserjes digitales del mercado se parecen en las pantallas y se distinguen en cuatro puntos, que son también los cuatro sitios donde se descubre, al cabo de seis meses, que se ha elegido mal. Si todavía no sabes de qué estamos hablando, antes conviene leer qué es un conserje digital.

1. Cómo se paga
Hay dos modelos. El primero es una tarifa por alojamiento, en el que pagas una sola cifra sea cual sea el número de habitaciones; el segundo calcula el precio por habitación, y la cuenta crece con el tamaño del alojamiento.
Por debajo de las veinte habitaciones la diferencia es grande y va en la misma dirección: un precio por habitación de unos pocos euros se convierte, sobre diez habitaciones, en el doble o el triple de una tarifa plana. Por encima de las cincuenta se le da la vuelta, porque una tarifa plana pensada para alojamientos pequeños no aguanta los volúmenes de uno grande. La cuenta hay que hacerla sobre las habitaciones que tienes de verdad.
La segunda pregunta sobre el precio es qué pasa cuando cierras. Si trabajas de abril a octubre, una suscripción que no se puede pausar te hace pagar cinco meses de nada.
2. Quién escribe las respuestas
Esta es la pregunta que separa un producto serio de una demo. El asistente tiene que responder con la información de tu alojamiento, y esa información alguien la tiene que meter dentro.
- Cuánto se tarda en subirla, y si se puede partir de lo que ya tienes, por ejemplo la guía de habitación en PDF
- Quién la actualiza cuando cambia un horario, y en cuántos clics
- Qué pasa con una respuesta equivocada: se corrige en el origen o se le avisa a alguien
Si la respuesta a la primera pregunta es “ya nos encargamos nosotros”, pregunta también qué pasa cuando cambias el menú del desayuno con la temporada empezada.
3. Qué hace cuando no sabe
Ningún asistente lo sabe todo de tu alojamiento el primer día, y la diferencia entre un producto serio y una demo está entera en lo que pasa ahí. Uno honesto lo admite y pasa la solicitud a una persona.
Pide verlo en directo con una pregunta cuya respuesta no puede saber. Es una prueba que dura treinta segundos y dice más que media hora de presentación.
4. Cuánto trabajo te queda a ti
Responder es la mitad del trabajo. La otra mitad es lo que pasa después: la petición de late check-out tiene que llegar a quien la resuelve, con la habitación, el idioma y la hora dentro, y el estado tiene que actualizarse solo delante de los ojos de quien ha pedido. Si en cambio llega un aviso genérico que alguien tiene que transcribir a mano, has movido el trabajo, no lo has quitado.
Las tres preguntas de acompañamiento
El compromiso de duración, lo primero: un año de contrato para un producto que se activa en cinco minutos es desproporcionado. Después los idiomas, que hay que probar escribiendo algo en cada uno. Y por último los datos de los huéspedes, es decir cuáles se recogen: la mejor respuesta es ninguno, porque lo que no existe tampoco hay que protegerlo.
Si quieres comparar estas respuestas con las nuestras, están en las páginas de precios, funcionalidades y las preguntas frecuentes. La cuenta a tu medida, en cambio, la hace la página cuánto ahorras.
En resumen
- La cuenta se hace sobre las habitaciones que tienes de verdad, y sobre los meses en los que el alojamiento está cerrado.
- Pregunta quién sube la información del alojamiento y quién la actualiza cuando cambia un horario.
- Pruébalo en directo con una pregunta cuya respuesta no puede saber.
- Mira a dónde llega una solicitud después de la respuesta: si alguien la copia a mano, el trabajo solo ha cambiado de sitio.
Si tienes más preguntas, háznoslas.
Con veinte minutos juntos nos basta para una demo y para darte todas las respuestas que necesitas.